Chantaje emocional

El chantaje emocional es una técnica de manipulación básica. Consiste en utilizar las emociones de la otra persona como moneda de cambio para obtener algo.

Las víctimas que suelen sufrir el chantaje emocional suelen ser familiares, amistades íntimas o parejas. Esto es así ya que este tipo de manipulación necesita de un fuerte vínculo entre actor/actriz y víctima. Sin ése vínculo, no surgirían las emociones que necesita el/la chantajista.

El chantaje emocional se sustenta básicamente en las emociones de miedo,  pena y culpa. Así que principalmente, cuando eres objetivo de un chantaje te podrás sentir de alguna de las siguientes emociones:

  • Verte obligado/a a hacer algo que no quieres.
  • Sentirte culpable por no ceder ante la petición de otra persona.
  • Tener miedo a represalias emocionales de algún ser querido.
  • Sentir pena por la otra persona al negarte a cumplir su petición.

 

Todos/as nos hemos visto envueltos en situaciones donde ha habido chantaje y todos/as, en algún momento, lo hemos utilizado. ¿Te suena alguna de estas frases?: «si no recoges tu habitación me voy a enfadar», «tú sabrás lo que haces», «me siento abandonado cuando sales con tus amigas»,»si me quisieras no te comportarías así», «si no me acompañas estaré horas solo», «haz lo que quieras que yo tambien lo haré», etc.

El chantaje emocional es común en discusiones de pareja, en reprimendas familiares o entre amigos/as. Esto no quiere decir que seamos personas tóxicas, el problema surge cuando una persona sólo actúa mediante chantajes. Es entonces cuando nos encontramos con la figura del chantajista emocional.

Las víctimas del chantaje emocional terminan con la autoestima destrozada, sintiéndose culpables de las emociones y conductas del otro. Aprenden a vivir con este sistema de manipulación sin saber cómo salir.

Lo primero es entender que el o la chantajista emocional  no va a cambiar porque sí: el/la chantajista no necesariamente es una persona mala o perversa, puede ser su inestabilidad emocional la que le lleve a actuar de esa manera.

El problema es que el/la chantajista emocional no lo vive igual que la persona que está siendo chantajeada. No valora que está haciendo sufrir a quien hace renuncias por él o ella. Se cree en el derecho de tener lo que obtiene en nombre del amor. Y poco a poco se va generando una relación tóxica en el que una parte manipula y la otra consiente.

En pocas palabras, la otra persona intenta conseguir lo que quiere haciéndote sentir mal o responsable sobre su bienestar o felicidad y eso es una gran carga que hace que el/lalchantajeado/a se sienta culpable, triste o incluso comience a perderse a sí mismo.

Conviene señalar que hay personas que manifiestan en alto grado una gran cantidad de comportamientos manipuladores, mientras que otras sólo hacen uso de dichas conductas cuando se sienten más vulnerables, indefensos/as o inseguros/as, buscando una ayuda inmediata por parte del otro, sea como sea. Detrás de la manipulación emocional hay un intento desesperado por satisfacer las necesidades propias a través de los demás, porque no se siente capaz de hacerlo por sí mismo/a.

Además, existe la creencia enquistada en nuestra sociedad de que “si verdaderamente importas a alguien, esta persona lo dejará todo para atenderte y ayudarte”. Obviamente es una idea distorsionada puesto que los vínculos sanos no condicionan el afecto a cubrir las expectativas y necesidades de los demás.

Es importante reconocer cuándo podemos estar adoptando estos comportamientos, y ser conscientes de cómo generalmente a medio plazo provocan un distanciamiento por parte de los demás, que tenderán a huir de tí, si sienten que los manipulas. De igual forma, es conveniente parar a tiempo los intentos de coacción emocional que te lleguen, empatizando con los sentimientos del otro/a, pero sin culpabilizarte de ellos.

¿Cómo detectar si estás siendo chantajeado/a emocionalmente?

Con los siguientes puntos verás el tipo de estrategias que suelen utilizar las personas que utilizan el chantaje emocional de forma habiltual.

1. No comunican directamente las necesidades o los sentimientos. Expresan lo que  piensan o sienten a través de indirectas, sarcasmo, ironía, etc. (culpabilizo a los demás cuando no adivinan lo que siento a pesar de que a mi parecer es “obvio”).

2. Ponen en tela de juicio las intenciones, competencias, capacidades y personalidad de los otros, criticando disimuladamente, juzgando y desvalorizando.

3. Transmiten rumores por intermediarios o terceras personas, dando lugar a malentendidos o malas interpretaciones.

4. Hacen alusión reiterada a los principios morales de los demás para satisfacer las propias necesidades («eres mala persona», «eres mala madre», «no tienes compasión», «no me quieres»).

5. Muchas veces hay un uso explícito de la amenaza o el chantaje.(“Si no haces X, no cuentes conmigo para ayudarte en Y”. “Si no vienes mañana, no esperes que yo esté pasado cuando me necesites”)

6. No se tienen en cuenta los derechos de los demás. Ignorando que los demás tienen derecho a: cambiar de opinión, decir no a una petición o favor, tomarse un tiempo para pensar si hacen o no ese favor, poner objeciones a una propuesta o decir “sí” parcialmente a sólo algunos elementos de la petición.

7. Utilizar la adulación, el elogio, los regalos, los favores para que los otros accedan después a sus peticiones.

8. Coacciona, persiste e insiste, una y otra vez a la otra parte si no ve satisfechas sus necesidades, generando en la persona chantajeada emocionalmente malestar y sentimiento de falta de libertad.

9. Evitan el pronombre “yo” y abusan del “tú” para hablar de sentimientos. Es decir, se tiende a responsabilizar a la otra persona de las emociones propias: (tú) me agobias”, (tú) me dejas hecho polvo; en lugar de responsabilizarse uno mismo: (yo) me siento agobiado, (yo) me quedo hecho polvo con lo que me pides.

10. Utilizar absolutimos difíciles de demostrar (siempre, nunca, todo, nada), pero que cargan las frases de mucho dramatismo  (”Sí, sí, iros siempre soy yo el que se encarga de todo y se fastidia”).

11. Pedir favores magnificando y personalizando las consecuencias negativas de no obtener lo que se desea (“me hundes si no te encargas tú» «si no te quedas, me sentiré mal» » me haces pasar un mal rato si no lo haces tú por mí» «si no me ayudas, voy a quedar en ridículo”).

 12. Rechazan peticiones maximizando y personalizando los inconvenientes de aceptar el encargo, hasta llevarlo a la imposibilidad de hacerlo, sin negociar alternativas intermedias. (“uy , imposible, me matas si me quedo» «imposible, me tienes estresado» » buf! Imposible, ¿cómo me puedes pedir eso?”).

13. Dramatizando y exagerando la afectación emocional cuando se recibe una crítica, añadiendo dramatismo, personalización y palabras absolutas a la crítica que ha recibido (“No si por lo visto yo no hago nada bien! «lo sé siempre me equivoco”) o autoaplicándose etiquetas descalificativos (“debo ser tonto!» » ¿Cómo puedo ser tan inútil?”)

 

 

Consejos para afrontar a un/a chantajista emocional

Como hemos dicho, todos y todas echamos mano del chantaje emocional en algún momento. Hay casos en los que es inofensivo, pero en otros casos, son tan retorcidos que pueden crear un trauma muy grave en la persona chantajeada. Se trata de una cuestión grave, y en cuanto la detectemos es necesario actuar.Una vez entendido esto, es necesario establecer que hay dos roles el/la chantajista y el/la chantajeado/a y es tarea de este último/a, cuidarse a sí mismo/a y buscar una solución.

Una vez detectado el chantaje emocional, aquí tienes unas pautas para salir de él lo más airoso/a posible:

  • Pon límites. Debemos saber que el chantajista emocional se identifica como una víctima, y en su papel, culpa a la otra persona de lo que le pasa. La asertividad es básica para esto (puedes leer sobre cómo adquirirla aquí).

 

  • No ceder ni una vez para evitar sentirte culpable. La emoción de culpa es una de las más inútiles, te inmoviliza, haciendo que no vivas el presente por algo que pasó en el pasado. Si cedes ante el chantaje, abrirás al chantajista emocional una puerta directa hasta tu cerebro que no dejará escapar.Por eso, lo más importante para evitar el chantaje emocional es que no cedas ni una vez más ante las exigencias del chantajista. Si lo haces, todo volverá a comenzar y conseguirá que te sientas culpable una vez más. No vaciles, hazle saber lo que tú deseas y que es igualmente válido. No permitas que nadie influya en tu forma de actuar. Aprende aquí a decir no cuando te insistan.

 

  • Pedir a la persona que te está haciendo chantaje emocional  que aprenda a comunicarse con honestidad y expresar sus deseos de forma más sana. Comunica al chantajista en voz alta sus intenciones. Pregúntale abiertamente algo como “¿Estás intentando hacerme sentir culpable?”. Estas preguntas lo/a desarmarán.

 

  • Decir cómo te sientes al otro cuando actúa de esa forma. Ten en cuenta que las emociones son algo tuyo, personal y que tienes control sobre ellas. El o la chantajista emocional intentará utilizar tus emociones en tu contra. Tener una autoestima alta y grandes dosis de asertividad te ayudarán a evitar el chantaje emocional (puedes leer más aquí sobre cómo mejorar tu autoestima)

 

  • Aprender a diferenciar entre exigencias y peticiones. Si sientes miedo por decir que no a algo que te piden, es muy probable que sea una exigencia.

 

  • Si no estás segura o seguro, pide tiempo. Tienes todo el derecho del mundo para ello.

 

  • Revisa tu relación y sienta bases para una relación sana. Ten el mínimo contacto posible con personas que te hagan sentir culpa, remordimientos o miedo. Aunque te parezca que son sentimientos normales, no lo son y debes evitar sentirlos. Busca a gente positiva que no te pida nada por su compañía.

 

 

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