Primeros Auxilios Psicológicos

Al hablar de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) hablamos de una primera ayuda que se ofrece de forma inmediata a las víctimas y personas afectadas por una situación de emergencia. Los PAP se deberían  aplicar en las primeras horas tras el impacto. Esto es así por considerarse que tras las primeras 72 horas ya no suele ser la técnica de elección adecuada para intervenir.

La aplicación de los Primeros Auxilios Psicológicos está diseñada para lograr tres objetivos muy importantes:

1. Reducir el nivel de estrés inicial causado por el evento traumático.

2. Fomentar la adaptación a corto, medio y largo plazo.

3. Potenciar las estrategias de afrontamiento.

Dicho de otra manera, con  esta primera ayuda psicológica se busca que la persona se sienta segura, conectada con los/as demás, en calma y con esperanza, así como otorgar apoyo social, físico y emocional para que se sienta capaz de ayudarse a sí mismo/a.

 

¿Por qué son tan necesarios los Primeros Auxilios Psicológicos?

Al igual que nos encontramos con situaciones de emergencia física, podemos toparnos con situaciones que requieran de un breve y sobre todo inmediato apoyo emocional. En esos momentos es necesario un rescate que garantice el restablecimiento de la estabilidad emocional y que facilite las condiciones de un continuo equilibrio personal. Todo lo anterior, se justifica en el hecho de que una persona que recibe este tipo de atención y un trato psicológicamente adecuado tras una tragedia, se encuentra finalmente  en mejores condiciones para la posterior elaboración del evento, lo cual, podría evitar intervenciones psiquiátricas y psicológicas posteriores.

 

¿Puede cualquiera ofrecer Primeros Auxilios Psicológicos?

Lo ideal sería que dichos primeros auxilios psicológicos fueran ofrecidos por personal entrenado específicamente para ello, pero por desgracia no siempre es así. Por lo tanto si te ves en envuelto/a una situación de crisis y/o emergencia y consideras  que puedes ayudar es importante que tengas en cuenta los siguientes principios:

1.Mantener una actitud personal positiva que permita acoger a la víctima de modo incondicional y empático.

2. No emitir  juicios moralizantes sobre la reacción de las víctimas.

3.Transmitir empatía a la víctima de manera concreta: Demostrar una actitud comprensiva, aceptar sus reacciones, realizar contacto, invitar a la persona a hablar, escuchar los hechos y también interesarse por sus sentimientos, no rehuir su mirada, además de acercarnos a ella físicamente de ser necesario.

4.Brindar información respecto de dónde pueden recibir atención psicológica posterior y cuáles serían los primeros síntomas que debería tener en cuenta. De ser necesario, conectar a la víctima con las redes de apoyo cercanas y otras fuentes de ayuda o servicios colaborativos.

5.Tranquilizar y orientar emocionalmente a las personas afectadas sobrepasadas o desorientadas.

6.Intentar identificar las necesidades básicas e inmediatas de la víctima y ofrecer ayuda práctica o la canalización de esa ayuda para la resolución de sus preocupaciones.

7.Psicoeducar sobre formas de afrontamiento positivas. Por ejemplo, planificar, priorizar, buscar soluciones alternativas, buscar apoyo, hablar sobre el tema, etc.

 

¿Qué hago ante las respuestas emocionales  de una persona desbordada?

Aunque todo el mundo resulta afectado de una manera u otra en estas circunstancias, hay una amplia gama de reacciones y sentimientos que cada persona puede tener. Mucha gente puede sentirse abrumada, confundida o muy insegura acerca de lo que está sucediendo. Puede tener mucho miedo o encontrarse muy ansiosa, tambien es normal que se sienta insensible e indiferente.

Algunas personas experimentan reacciones leves, mientras que otras pueden reaccionar de forma más grave. Saber reconocer estos síntomas ayuda al manejo de la situación tanto en el momento presente como en el futuro.

 

¿Cuales son esos síntomas? ¿Cómo los reconozco?

1.Síntomas de tipo agudo: es decir, en el momento o inmediatamente despues a la experiencia traumática. Habría varios niveles de síntomas.

-Síntomas a nivel cognitivo:

  • Dificultad para tomar decisiones
  • Confusión y desorientación
  • Falta de concentración
  • Dificultad para pensar con claridad
  • Incapacidad para recordar órdenes
  • Incapacidad para recordar momentos del incidente
  • Dificultad para realizar tareas encadenadas

-Síntomas a nivel físico:

  • Sudor excesivo
  • Temblores musculares
  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Falta de coordinación
  • Náuseas
  • Estómago revuelto
  • Dolor de pecho
  • Hiperventilación
  • Taquicardia
  • Presión arterial alta

-Síntomas a nivel emocional:

  • Insensibilidad
  • Agobio
  • Shock
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Disociación
  • Desrealización
  • Cólera y resentimiento

-Síntomas a nivel conductual:

  • Aislamiento o evitación del contacto con otros
  • Incapacidad para realizar tareas que antes dominaba
  • Explosiones emocionales
  • Humor excesivo
  • Verborrea
  • Hiperactividad
  • Silencios prolongados

2. Síntomas de tipo retardado:  aparecen en cualquier momento incluso  al cabo de unos días de haberse producido el incidente crítico.

  • Crisis de llanto
  • Irritabilidad intensa con compañeros y familiares
  • Sentimientos de culpa, fracaso y depresión
  • Inhabilidad para concentrarse en los aspectos rutinarios de su trabajo
  • Perturbaciones del sueño
  • Cambios en los hábitos de comida
  • Bajo interés en el sexo, conflictos maritales, aislamiento de las personas amadas
  • Imágenes intrusivas (sueños, pesadillas y visiones momentáneas de escenas de la situación traumática o del incidente)
  • Temor a que se repita la situación
  • Síntomas físicos o emocionales que no existían antes del incidente.

 

 

¿Y si soy yo la persona afectada?

Si acabas de pasar por una experiencia traumática no dejes de considerar los siguientes consejos:

Habla con la gente, hablar es una medicina muy curativa. Comparte tus sentimientos y pensamientos con los demás.

-No trates de buscar explicaciones lógicas a lo ocurrido, ya que lo más fácil es que no las encuentres porque estas cosas no pasan por razones lógicas.

Busca compañía, no te aísles, pero si lo necesitas, aléjate en algunos momentos de lo que sucede a tu alrededor y descansa de la intensidad de emociones y actividades con que estas viviendo estos días.

Ayuda a otros familiares y amigos lo mas posible, compartiendo sentimientos y escuchándolos. Haz algo para sentirte útil y ayudar a otras personas afectadas tanto o más que tú: dona ropa, cede alojamiento, participa en acciones de protesta y solidaridad ante la situación…

-Recuerda que eres una persona normal con reacciones normales ante un suceso traumático. Acepta el hecho de sentirte mal en una situación como esta.

-Date permiso para llorar si lo necesitas, es bueno dejar que esos sentimientos afloren sin tratar de contenerlos y ocultarlos. Pero tampoco te obligues a ello, a veces se necesita tiempo hasta para llorar o sentir malestar. Recuerda que no hay un único modo de enfrentarse a estas situaciones.

-Realiza algunos ejercicios físicos suaves, alternándolos con relajación, esto aliviara algunas reacciones físicas.

-No trates de disminuir el dolor con uso de drogas o alcohol.

-Vuelve cuanto antes a tus rutinas cotidianas, a tus obligaciones, a tus tareas en casa, a salir con la gente. Si al principio te cuesta, trata de hacerte un plan de actividades y obligarte a cumplirlo desde el principio.

-Realiza actividades que te hagan sentir un poco mejor: un baño caliente, escuchar música, jugar con tus hijos/as, salir con tus amigos o jugar con tu perro.

-Mantén horas regulares para comer y dormir. Intenta descansar y dormir lo suficiente para conservar las fuerzas y sigue una dieta equilibrada. Come regularmente aunque no tengas apetito.

-Escribe durante las horas de insomnio o realiza alguna actividad tranquila que te haga sentir mejor.

-Toma pequeñas decisiones cotidianas. Ponte metas realistas para alcanzar cada día y comprométete con ellas, dándole a cada una la importancia que merece y celebrando de algún modo el haberla conseguido.

-Trata de darte cuenta que puedes sentir cosas negativas y positivas a la vez. Los sentimientos negativos y los positivos pueden convivir incluso en el día a día de situaciones como estas. En el caso de las catástrofes provocadas por la mano del hombre puedes sentir odio hacia los que la cometieron  y al mismo tiempo cariño hacia la gente que está contigo.

-Poco a poco, sin prisa, pero sin abandonar la idea de conseguirlo, tendrás que irte enfrentando a todas las situaciones, lugares, personas y pensamientos que te recuerden lo que ha pasado. Es esperable que esto te genere malestar al principio, pero el malestar irá disminuyendo y estarás ayudando a tu recuperación.

 

¿Qué puedo hacer como familiar o amigo/a?

Quizá seas un familiar o amigo/a de la persona que ha pasado por esa experiencia traumática y te preguntas cómo podrías ayudarle. Algunas prácticas que podrías poner en marcha son:

Ofrécele tu compañía y tu ayuda. Ponte a su entera disposición todo el tiempo que sea necesario.

Escúchale tratando de compartir sus sentimientos. Hazle sentir que comprendes por lo que esta pasando. Ayúdale a que exprese lo ocurrido. Muchas veces no es necesario que digas nada, solo necesitan tener a alguien que escuche. No rechaces o temas los silencios. No hay que insistir cuando la persona no desea hablar.

-Si lo desea, permítele que esté solo. Deja que expresen libremente sus pensamientos y sus ideas. Acepta su estado, sus reacciones son normales ante una situación anormal. Permítele llorar, sentir rabia o ira.

No les cuentes otros sucesos similares que conozcas, el suyo es el único que importa en este momento. No le des ningún consejo si no te lo piden, pero mediante tu escucha activa ayúdales a pensar y a tomar decisiones. No muestres demasiada lástima o paternalismo. Tampoco seas autoritario/a o impositivo/a. Busca un punto intermedio entre ambas posiciones.

-Comprende que pueden tener reacciones o palabras negativas también contra ti, es normal en estas situaciones.

Ayúdale en las actividades que deba realizar: tareas cotidianas, buscar alojamiento, trámites, papeleos…

-Ante determinadas pérdidas, debes saber que a la persona afectada le resulta muy difícil tener esperanza en el futuro. Aprovecha cualquier oportunidad para dar énfasis a las cualidades y fuerzas del afectado/a.

No muestres ansiedad ya que ésta puede ser fácilmente transmitida.

Si tienes que dar alguna información, que sea objetiva. Intenta que no se centren únicamente en los aspectos negativos de la situación.

-Se comprensivo/a con las creencias religiosas y culturales.

No esperes que la víctima funcione normalmente de inmediato. Piensa que recuperarse lleva tiempo. Cada uno tiene su propio ritmo para adaptarse a la pérdida sufrida. Pero si los síntomas son muy extremos o perduran mucho en el tiempo habría que buscar asesoramiento profesional especializado.

 

Os dejo con un interesante video donde se explican las bases  de los Primeros Auxilios Psicológicos en catástrofes naturales que complementa con creces la información que os acabo de ofrecer a grandes rasgos.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *