Dependencia emocional en la pareja

Se suele hablar de dependencia emocional cuando las necesidades emocionales propias que están insatisfechas se intentan cubrir con otras personas. Generalmente se da en relaciones de pareja pero también es habitual en relaciones familiares o de amistad.

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¿Cómo reconocer la dependencia emocional?

“Sin ti no soy nada”

Cuando una persona sufre dependencia emocional, genera una necesidad desmesurada del otro/a. La propia felicidad se centra en esa persona y por tanto su estado de ánimo va a depender de como esté la relación que ambos mantienen.

La dependencia emocional podría compararse con  una adicción hacia la pareja. Una persona dependiente siente que la necesita para encontrarse bien. Hay un imperioso deseo de que su pareja demuestre lo importante que se es y además, esa demostración, ha de ser de la misma forma excesiva en que la persona dependiente lo hace. Se necesita sentir constantemente que se es su prioridad. Para ello  le exigirá que ofrezca de forma reiterada muestras de su amor. Si no es así, será interpretado como un “no me quieres” o un  “te doy igual”. Esto le hará sentir una gran frustración y malestar emocional que se traduce en enfado o angustia, porque otra de las características de una persona dependiente emocional es un terrible pánico al abandono.

Ese miedo al abandono genera una gran necesidad de control de todo lo que rodea la relación. Se deja de ser uno/a mismo/a, de comportarse de acuerdo con su personalidad con el único fin de gustar más. Se anteponen los deseos de la pareja a los propios (independientemente de que la pareja lo haya pedido o no). En muchas ocasiones se evitan enfrentamientos para no molestar o ser rechazado/a. Con ello se asegura de que quiera estar a su lado  y no abandone la relación. Incluso se pueden llegar a hacer cosas que jamás se habría imaginado que iba a hacer (cosas incluso vividas como degradantes) con tal de no pasar por una ruptura.

La pareja se convierte en el centro de su vida, de sus pensamientos y de sus preocupaciones. Los problemas siempre giran alrededor de  esa persona. De esta forma se van dejando relaciones de amistad de lado, a la par que que dejamos de hacer cosas que antes nos gustaban, proyectos personales que teníamos, etc. Se da una pérdida de la identidad, asumiendo  gustos, deseos y aficiones de la pareja por parte de la persona dependiente. No importa lo que la persona dependiente crea, quiera o desee sino lo que quiera, crea o desee la pareja. Acaba adaptando su personalidad a la de su pareja, construyendo un mundo aislado alrededor de ésta que se despedazaría sin esa persona que lo sostiene.

Hay que incidir que muchas veces la pareja de la persona dependiente sigue con su plan vital, lo cual se convierte en una fuente de conflictos o malestar emocional silenciado. Es una  renuncia a la propia libertad donde por cada minuto de falsa felicidad, derramamos litros de lágrimas.

“Quien bien te quiere te hará llorar”

Por todo ello la relación genera gran ansiedad debido a la  impotencia que se siente a la hora de manejar la situación. Hay conflictos y rupturas reiteradas y a su vez reiteradas reconciliaciones, siempre volviendo con los mismos propósitos de cambio una y otra vez. Aunque por supuesto no cambie nada. Se da cuenta de que está estancado/a, y aun así sigue luchando.

A la persona dependiente, en realidad no le gusta cómo es su pareja, ya que le hace sufrir mucho por su manera de ser y comportarse. Aún así no quiere dejar de luchar. Su vida se ha convertido en eso, una lucha que le va marchitando, quitando la ilusión, le va haciendo invisible y a veces incluso le enferma.

Es probable que la persona dependiente tenga alguien con quién se desahoga explicandole lo que siente, pero se da cuenta que repite una y otra vez la misma historia. En algun momento de lucidez toma conciencia de que aquello no funciona, pero se tapa los ojos y vuelven a intentarlo ya que no concibe su vida sin su pareja. Se mantiene inmerso/a en ella a pesar de que le esté afectando de forma negativa a su estado psicológico. Acaba acostumbrándose a estar mal en la relación, en lugar de romper con ésta, debido a su insistente necesidad de estar con esa persona.

A veces hay maltrato. No se da en el cien por cien de los casos, pero en muchos de ellos hay implícito un maltrato psicológico que se hace bastante evidente cuando en una terapia se empieza a analizar y profundizar en los detalles de la relación. Cuando ésto sucede aún es más difícil salir, y la ayuda terapéutica se hace bastante imprescindible.

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¿Por qué me pasa esto?

Cuando se habla de dependencia emocional inevitablemente debemos hacerlo también de baja autoestima.

Socialmente, tener pareja suele estar asociado a tener éxito. Cuando uno/a no confía en sí mismo, en su valía, cuando no se siente importante ni suficiente para nada ni nadie, siente mucho miedo a no encontrar pareja, a no cruzarse con nadie que vea nada bueno en él o ella. Por supuesto, si yo no me quiero, no me valoro, ni aprecio casi nada bueno en mi, pensaré por consiguiente que nadie va a quererme, ni valorarme, ni encontrar nada que destaque en mi ser. Sentiré que los demás siempre se darán cuenta que los/as otros/as son mucho mejores que yo, y por lo tanto me voy a quedar solo/a. Ésta es una creencia puede generar muchísima ansiedad porque el “estar solo/a” reafirma la idea de que no valemos,  además de no ser personas normales como las demás.

Son las personas que se valoran tan poco, las más vulnerables de generar una Dependencia Emocional cuando empiezan una relación de pareja.

Una relación de pareja, deberia ser un espacio para crecer tanto individualmente como con nuestra pareja. Además debería sustentarse en cuatro pilares básicos: AMOR, CONFIANZA, RESPETO y ACEPTACIÓN.

Estos ingredientes tienen que estar siempre para que la relación tenga posibilidades de crecer de manera sana y equilibrada y para que las dos personas sientan una clara armonia entre ellos/as. Éstos les van a generar paz interior y calma mental. En consulta, es frecuente ver a personas que viven su relación de pareja como una lucha. Normalmente si esto es así se debe a que uno de estos cuatro pilares no está presente. Es como si a una silla le quitas una pata, no te vas a sentir estable y seguro en ella. En una relación pasa algo parecido.

En una relación  por mucho amor que sientas si no confias en tu pareja, si crees que te va a engañar, a traicionar, a fallar…¿cómo vas a poder estar bien y buscar el equilibrio con la ansiedad que esa carencia te va a provocar? O imagínate una relación sin aceptación total del otro/a. Éste suele ser el pilar que más a menudo falta cuando se genera una dependencia emocional.

Te voy a hacer una pregunta…

¿Te gusta cómo es tu pareja?

Si…vas a esforzarte en buscar todas las cualidades que tiene y por las cuales no la quieres soltar. Pero si estás leyendo esto es porque  puede que la lista de las cosas que no te gustan de él o ella, sea también bastante larga.

Y aún con todas estas partes que no te gustan de tu pareja: ¿la aceptas? Puede que tu respuesta impulsiva sea SI, pero te lo voy a preguntar de otra manera. ¿Te quejas a menudo precisamente porque es o se comporta de esa manera? ¿o porque hace esas cosas que tan poco te gustan? O quizás no te quejes pero ¿te molesta? ¿Sientes que estás tragándote cosas que no te hacen sentir bien? Quizás lo aceptas aparentemente, para evitar discutir o generar situaciones incómodas, pero ¿cómo te sientes en tu interior? ¿Te sientes bien aceptando cosas que no te gustan? ¿Te genera eso ansiedad?

Te aconsejo que ahora cierres unos instantes los ojos. Responde a estas preguntas muy sinceramente, siendo muy honesto/a contigo mismo/a. Este pequeño ejercicio te ayudará a descubrir si existe algún grado de dependencia en tu relación de pareja.

 

2 comentarios en “Dependencia emocional en la pareja

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