Aprendiendo a discutir en pareja

Las discusiones en la pareja no tienen porque ser algo negativo para la relación, todo lo contrario, son algo normal e incluso sano. Discutir nos ayuda a fortalecer el vínculo y a conocernos mejor. Refuerza la aceptación y el intercambio de ideas y además potencia nuestro crecimiento personal. Esto será así, siempre y cuando la discusión sea constructiva y se asiente en el diálogo como instrumento para manejar las diferencias que nos están enfrentando.

Cuando esto último no sucede, cuando en la pareja hay una tendencia a enzarzarse en otro tipo de discusiones no tan efectivas (incluso destructivas) poco a poco se va debilitando la relación, pudiéndola llevar a su fin. Son esta forma de discusiones las que no nos llevan a ninguna parte, las que nos hacen sentir un alto grado de malestar, y sobre todo, son las que en vez acercarnos, nos distancian de esa persona a la que queremos.

discusiones pareja

¿Cómo distinguir una discusión sana de una destructiva?

Reconocerlas es fácil. Cuando discutimos de forma destructiva dejamos de hablar con afecto. Se hieren los sentimientos ajenos con las palabras que decimos. Caemos en el círculo vicioso de las culpas, las quejas, las ofensas, las acusaciones, las exigencias y el cuestionamiento mutuo donde la empatía brilla por su ausencia. Lo único que conseguimos es crear resentimiento hacia el otro y un gran malestar personal.

¿Cómo podemos conseguir que una discusión sea efectiva o productiva?

1. Busca el momento. No actúes por impulso. Intenta no iniciar la discusión en el momento o lugar menos indicado. Si no lo haces será difícil que fluya la comunicación de forma efectiva. Así que espera si es necesario. Intenta no hacerlo, por ejemplo, si nuestra pareja está trabajando, u ocupada con alguna tarea, o si hay más gente o están vuestros/as hijos/as delante.

2. No dejes que te domine el enfado. Sobre todas las cosas recuerda que jugáis en el mismo equipo. No te  dejes  llevar por las emociones del momento. La ira no es buena consejera y por nuestra boca pueden salir palabras muy hirientes que en realidad no pensamos (al menos no al cien por cien). Respira hondo y antes de hablar hazte esta pregunta: “¿Por qué estoy tan molesto/a?”. Una vez lo sepas exprésalo de forma clara, directa pero siempre respetuosa.

3. Si notas que te alteras mucho intenta tranquilizarte antes de seguir discutiendo. Explícaselo a tu pareja si es que necesitas unos instantes para poder pensar con claridad. Desaparece de escena unos minutos, mejor eso que perder el control. Pero no te calles ni pospongas demasiado tiempo, evitar no es la solución.

4. Responde de forma positiva. Gritos, insultos, comparaciones, el no respetar el turno de palabra, llorar inconsolablemente, irse sin más, actuar como si nada estuviera pasando, amenazar con dejar la relación, ofender para llamar la atención o usar la ironía, es justo lo contrario  de lo que debemos hacer para que fluya la comunicación de forma efectiva. Así que busca el diálogo constructivo en todo momento.

5. Practica la escucha activa. Intentan entender lo que tu pareja tiene que decirte y busca comprender su posición, no el tener la razón. No es una lucha de poder. No tienes que demostrarle que tú estás en lo cierto y que él o ella está equivocado/a. Recuerda que razones hay tantas como situaciones y aunque la tuya parezca la más lógica no tiene porqué serlo para la otra persona. Te falta información, así que deja que te la ofrezcan. No escuches para contestar, escucha para entender.

6. Reflexiona. Tras escuchar el punto de vista que te ofrece  tu pareja, piensa si has cometido algún error en cualquier momento (quizás no has sabido guardar las formas o quizás no elegiste el mejor lugar para mostrar tu enfado). Si ha sido así acepta el error. Pide perdón si es necesario. Recuerda que equivocarse es algo muy humano y que como bien dice el dicho, rectificar es de sabios.

7. Buscad soluciones y poned punto final. Todo tiene un comienzo y un final y por lo tanto las discusiones también han de tenerlo. Conseguirlo será más fácil si habeis cumplido los puntos anteriores. Una discusión se acaba sólo cuando hemos encontrado una solución consensuada. Si esto no ha sido así, volverá a nuestra rutina una y otra vez. Que defendamos quienes somos (nuestros valores, creencias y todo aquello que nos define) no tiene porque estar reñido con ceder, complacerse mutuamente y cambiar una actitud ante una situación específica. Sólo de esta manera podremos llegar a un acuerdo y ponerle fin de forma pacífica a la discusión. La idea es poder seguir disfrutando de nuestra convivencia lo antes posible.

8. No vuelvas a sacar el tema a la mínima oportunidad. Es un error muy común. Por ello es muy importante tenerlo en cuenta para así evitarlo. No tiene sentido el volver a sacar la discusión actual  en un futuro, cuando se supone que ambos ya le disteis una solución consensuada en su momento. Evita la tentación de ante un nuevo conflicto volver a uno pasado que ya se había cerrado.

discusiones_pareja_comunicaciónEs importante que tengas presente que las discusiones de pareja son parte inherente de una relación y es imposible que no existan. Al haber dos personas interactuando, siempre va a darse más de un punto de vista de la realidad común.  El quid de la cuestión está en utilizar estas discusiones de forma constructiva e inteligente, cultivando el diálogo y la comunicación. La idea no es usarlas como arma arrojadiza en muestra de nuestro malestar. Tampoco es evitarlas callando esas cosas que te molestan, puesto que si lo haces, quedarán ahí fermentando para salir potenciadas en el momento menos oportuno. Recuerda: una buena relación no implica la ausencia de discusiones sino el saber superarlas juntos/as.


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