Resiliencia (o cómo sacar tu David Bowie interior)

Es muy probable que en los últimos tiempos hayas escuchado la palabra RESILIENCIA por algún lado.

Un fracaso en un objetivo vital, un accidente, una ruptura de pareja, problemas económicos, la muerte de un ser querido, una enfermedad incapacitante…Constantemente la vida nos pone a prueba con barreras o incluso grandes muros en nuestro camino que creemos infranqueables. Nos hemos acostumbrado a pensar que la mayoría de las cosas que suceden a nuestro alrededor son ajenas a nosotros/as. Creemos que lo más que podemos hacer es aceptar estas circunstancias adversas mientras nos quedamos inmóviles mirando y esperando a que la rueda de la fortuna vuelva a girar en un sentido más favorable.

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¿Realmente no podemos hacer nada ante ciertas adversidades? ¿No tenemos otra opción que asumir con resignación los malos momentos de la vida? Esto dependerá de si eres una persona resiliente.

Pero ¿Qué es la Resiliencia? La palabra en sí proviene del latín resilire, que significa “recuperar o rebotar”. Es un concepto utilizado en Física para describir la capacidad que tiene un material para recobrar la forma original, después de someterse a una presión deformadora. Si lo adaptamos a la psicología, hablamos de resiliencia como la capacidad de afrontar una adversidad de la cual salimos fortalecidos/as alcanzando un estado de excelencia personal y/o profesional.

Es interesante apuntar que la resiliencia no es una cualidad innata. No está impresa en nuestros genes (aunque sí puede haber una tendencia genética e incluso aprendida en nuestra  infancia que nos puede predisponer a tener lo que vulgarmente llamamos “buen carácter”). Así que dicho esto, es importante que asumas que la resiliencia es algo que cada uno/a de nosotros/as podemos desarrollar a lo largo de la vida y en cualquier momento concreto.

Entonces, si esto es así ¿puedo llegar a ser una persona resiliente? La respuesta es sí. Mientras escribo, suena por azar David Bowie. El concepto de resiliencia en impersonal se desvanece y retoma el hilo argumental de esta entrada su nombre. No voy a hablar de él, ya que para ello están su biografía y sus canciones, pero si voy a citarlo. Quizás no sea el ejemplo más al uso: Nelson Mandela o Malala Yousafzal o Frida Kalho entre otros/as muchos/as serían los primeros en venir a nuestra cabeza, pero sin embargo, aunque no conozcas su historia a fondo, te vas a hacer una idea de a qué pretendo referirme con el concepto de “persona resiliente” sólo por el simple hecho saber que uno de sus sobrenombres más usados fue el de “el camaleón del rock”.

PUNTOS CLAVE DONDE DEBE ANCLARSE LA RESILIENCIA:

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1. Autoconocimiento y capacidad de introspección …»Y creo que mi nave espacial sabe qué camino tomar».

Conócete, sé consciente de tus capacidades y limitaciones. Desarrolla tu capacidad de introspección y tu habilidad para hacerte preguntas difíciles y responderlas con honestidad. Aprende a escucharte  y a conectar con tus emociones. Cambia el “siento, luego pienso” por un más elaborado “pienso, luego siento”.

2. Objetividad con el mundo que nos rodea“La fama en sí misma no te da nada más que una buena ubicación en un restaurante”.

Sé realista para poder detectar aquellas situaciones en las que es prácticamente imposible hacer que el contexto cambie a corto o a medio plazo. Haciendo esto no te plantearás ilusiones vanas y dirigirás todos tus esfuerzos a gestionar la forma en la que experimentas lo que ocurre en esta nueva situación. Eso si, no olvides de hacerlo siempre desde un prisma optimista para no perder la ilusión por lo que está por llegar.

 3. Autoestima y autoconfianza«No podrás ganar ni perder si ni siquiera corres la carrera».

Quiérete, trátate bien y ten confianza en tus propias capacidades. Sé independiente para poder contar contigo mismo/a en los momentos más duros pero siendo consciente que algunas veces será necesario pedir ayuda para afrontar los problemas y encontrar soluciones (además será enriquecedor).

4. Motivación en las dificultades como una oportunidad para aprender“He llegado a entender que no hay nada que aprender del éxito. Pienso que todo se aprende del fracaso. Así es que, bueno, me equivoco lo más posible”.

Toma la inciativa. No huyas de los problemas, afróntalos y busca soluciones. Obsérvalos como retos que puedes superar y no como terribles amenazas. Sé consciente de que las dificultades no serán eternas y que tu futuro dependerá en gran medida de la manera en que reacciones. Cuando te enfrentes a una adversidad pregúntate: «¿qué puedo aprender yo de esto?».

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5. Flexibilidad ante los cambios“ Cambios, date la vuelta y enfréntate a lo desconocido”.

No intentes controlar todos los aspectos de tu vida. Te generará tensión, frustración y ansiedad cada vez que se te escape algo de entre las manos y por lo tanto te sentirás culpable e inseguro/a. Acepta que es imposible controlar todas las situaciones. Aprende a lidiar con la incertidumbre para poder sentirte bien aunque no tengas el control.

6. Pensamiento a largo plazo“El mañana pertenece a aquellos que pueden oírlo venir”.

No dejes de intentar alcanzar tus metas de forma activa, en vez de estar todo el día pensando en los contratiempos que has tenido. Ten iniciativa y céntrate siempre en los objetivos a desarrollar. Cambia la pregunta, pasa de un “¿por qué?” a un “¿cómo?”.

7. Actividad, curiosidad y creatividad La gente de mi generación se ha acomodado en una especie de limbo. Nadie se atreve a saltar sin red. Casi todos siguen haciendo la misma música que hace veinte años. Yo preferiría jubilarme antes que caer en eso.”

 Busca nuevas oportunidades y retos para desarrollarte y lograr una mayor satisfacción en tu vida. Hacer cosas diferentes repercute de forma positiva en la autoestima y fomenta tu creatividad, todo ello se verá reflejado a la hora de  abordar cualquier cosa que te venga encima.

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8. Descanso“Esto realmente no funciona, es solo la habilidad de encantar, aún estoy parado en el viento, pero nunca haré un gesto de adiós.”

Aprende a tomarte tu  tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar para regenerarte.

9. Empatía“Yo, yo puedo ser tú. Y tú… tú puedes ser yo.”

Practica tu capacidad de leer las emociones de los demás  para ponerte en su lugar, así te será más fácil comprender lo que sucede a tu alrededor y actuar en consecuencia.

10. Sentido del humor“Reinventé mi imagen tantas veces que creo que originalmente era una mujer coreana con sobrepeso.»

Ríete en la adversidad, intenta hacer bromas de tus desdichas. La risa es tu mejor aliada porque te ayudará a mantenerte optimista y, sobre todo, te permitirá enfocarte en los aspectos positivos de las situaciones, además de liberar el estrés acumulado.

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Si has acabado de leer esto y lo crees necesario, cambia tu enfoque, cambia de pensamiento, cambia de escenario, cambia tu forma de actuar, incluso tu color de pelo…cambia lo que sea necesario para redefinirte si estás en un momento de crisis. El mayor error es que esperes que todo vaya a cambiar por sí mismo y que algo o alguien hará que esto suceda. Transfórmate las veces que haga falta. Cambia, cambia, cambia. Ten la capacidad capaz de seguir intentándolo a pesar de los fracasos y contratiempos.

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